Las exportaciones crecen un 24,2% y tiran del crecimiento, aunque preocupa la menor venta de automóviles

Las exportaciones crecen un 24,2% y tiran del crecimiento, aunque preocupa la menor venta de automóviles

Las ventas al exterior tiran del PIB pero el debilitamiento de la demanda externa de algunos países se refleja ya en ciertos productos Leer

Por qué el comercio exterior lastrará el crecimiento de España este año y el próximo

España ha experimentado en los primeros siete meses del año un aumento del 24,2% interanual en las exportaciones (un incremento que se debe a que hemos vendido un 6,1% más en volumen, a un precio un 17,1% más caro), pero pese a la mejora general, el país ha experimentado una caída de las exportaciones de algunos productos estrella como los automóviles, según recoge el último Informe de Comercio Exterior publicado esta semana por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

El buen comportamiento del sector exterior ha sido responsable en buena medida del crecimiento económico registrado en el segundo trimestre del año, del 1,5% respecto al trimestre anterior y del 6,8% en términos interanuales, según actualizó este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE). De hecho, las exportaciones aportaron 7,9 puntos a la tasa interanual de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) que se vieron amortiguados porque las importaciones restaron 3 puntos. La demanda externa contribuyó con 4,9 puntos al crecimiento interanual.

En el acumulado de enero a julio, el país exportó bienes y servicios por valor de 222.961 millones de euros, máximo histórico para este periodo; pero las importaciones han crecido un 40,2% (sobre todo por la mayor necesidad de energía y a un precio más alto), de ahí que el déficit comercial del país ha aumentado y con lo que exportamos ya sólo cubrimos un 85% de nuestras compras a otros países.

El desglose por productos, sin embargo, refleja una caída en el volumen de ventas de automóviles del 3,7%, hasta suponer 17.789,2 millones de euros (un 8% del total de ventas al exterior); un descenso del 11,4% en la exportación de electrónica de consumo (ordenadores, teléfonos inteligentes, tablets, auriculares, etc.); una caída del 7,3% en la venta de material ferroviario; del 5% en el material para carreteras y del 1,5% en los juguetes. Estos son los únicos productos de todos los que exporta el país que han sufrido un descenso de ventas al exterior, pero en especial la menor venta de automóviles resulta preocupante para los expertos consultados por este medio, que ven en este descenso un reflejo del debilitamiento de la demanda externa.

Las exportaciones de vehículos no sólo son un 3,7% inferiores a las de 2021 (que fueron de 18.470,9 millones), sino que siguen por debajo de las que se registraron en 2019, el año anterior a la pandemia, cuando fueron de 19.082,6 millones. La venta de componentes de automóviles se ha comportado mejor, de ahí que el sector de la automoción en su conjunto haya registrado ventas sólo un 0,2% inferiores a las del año pasado.

La razón principal de la caída de las ventas está en la debilidad de los principales mercados de destino de las exportaciones españolas -tanto en general como de los automóviles-, que son principalmente europeos, con un peso especial de Francia y Alemania. Esto está teniendo un impacto directo en nuestras exportaciones ya que se traduce en una menor demanda efectiva.

Raúl Mínguez Fuentes, director del servicio de estudios de la Cámara de Comercio de España, explica a EL MUNDO que esa debilidad de demanda que comenzó en el covid, se agravó después con el impacto de la guerra de Ucrania y la merma de poder adquisitivo que se ha producido por el aumento de la inflación. «Ha habido una caída del poder de compra tanto por parte de particulares como de empresas, y a esto se suma las expectativas, que están impregnadas de incertidumbre, y desincentivan las compras, especialmente de algunos productos duraderos como los automóviles».

La pérdida de poder adquisitivo que han sufrido los potenciales compradores por efecto de la inflación, que en la Eurozona se situó en el 9,1% en agosto, se traduce en que su capacidad para adquirir un vehículo es inferior y que ésta en muchos casos ya no está entre sus prioridades.

Por el lado de la oferta también ha habido problemas que han perjudicado a las exportaciones, como la falta de semiconductores y chips, que ha llevado a algunos fabricantes incluso a tener que parar su producción, como el caso de Volskwagen en su planta de Navarra. En algunos casos, pese a que se ha podido mantener la demanda del exterior, las exportaciones han podido verse resentidas por no disponer de vehículos terminados que poder vender al extranjero.

Fuentes de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) señalan a este periódico que precisamente es la oferta la culpable de la caída. «La caída en la exportación de automóviles es una consecuencia directa de los cortes de producción derivados de la rotura de la cadena de suministro de semiconductores y chips. De hecho, la caída en la producción de vehículos ‘made in Spain’ de enero a julio es de un 4,4% y las exportaciones retroceden un 6%».

«No es un problema de demanda, que se mantiene fuerte», defienden. «Es el problema global de la crisis de los semiconductores que afecta a la producción. Y afecta a todo tipo de vehículos, marcas y modelos, independientemente de que sean generalistas o premium, a todas. Porque la demanda de los principales países receptores de España que son Alemania, Reino Unido, Francia e Italia sigue fuerte, entendiéndose fuerte dentro de esta actual coyuntura de abastecimiento en la que ha influido la guerra de Ucrania y cierres por confinamiento debidos al Covid en puertos de relevancia mundial como Shanghai hace unas semanas».

Estas dificultades, tanto por el lado de la demanda como por el de la oferta, «no parece que vayan a disiparse en lo que queda de año», de ahí que Mínguez pronostique que, aunque la inflación vaya moderándose, la exportación de automóviles muestre «debilidad o estancamiento» a cierre de año.

Otro factor es el endurecimiento de la política monetaria y las condiciones de financiación menos favorables, que pueden llevar a los compradores a aplazar decisiones de compra de bienes duraderos de precio elevado para los que puedan necesitar solicitar crédito, como puede ser un vehículo o un ordenador. «Está demostrado empíricamente que el endurecimiento de la política monetaria tiene un efecto desincentivador en la adquisición de bienes duraderos», apunta.

A estos factores desde el punto de vista de la demanda, se suma un cambio de tendencia en el consumo del sector, ya que las preferencias de los consumidores en muchos casos están tornando hacia la economía verde -coches eléctricos o híbridos-, de ahí que haya caído la demanda de coches tradicionales de combustión. Este cambio estructural en la demanda explica que las menores exportaciones españolas no hayan sido sustituidas masivamente por las ventas de otros países. «No hay un mercado que esté sustituyendo nuestras exportaciones. Los fabricantes españoles son muy competitivos y esto es una cuestión de demanda en general», apunta el experto de la Cámara de Comercio.

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